¿Quiere alquilar su vivienda?

Le damos pautas que seguro le serán de gran ayuda

INQUILINO

A)DOCUMENTOS A PRESENTAR:

1· Documento de identificación: En el caso de ser Persona Física: a) Para los residentes en España a.1) Residentes en España y nacionalidad Española: Original del Documento Nacional de Identidad (D.N.I.) u original del Pasaporte. Ambos documentos tienen que estar vigentes. a.2) Residentes en España y nacionalidad de un país miembro de la Unión Europea: Original del pasaporte o tarjeta de identidad de su país acompañado del certificado del Consulado acreditativo de su residencia en España. Ambos documentos tienen que estar vigentes. a.3) Residentes en España pero de otra nacionalidad: Original de la Carta de Residencia acompañado del original del pasaporte. Ambos documentos tienen que estar vigentes. b) Para los no residentes en España: Original del pasaporte o Carta de Identidad de su país y Número de Identificación Fiscal (NIF) en España. · Cuando el arrendador o los arrendadores tengan capítulos matrimoniales, deben aportarlos En el caso de ser Persona Jurídica domiciliada en España: · Original del documento de constitución de la Entidad · Original del documento que acredita las facultades de quien firma en nombre de la Entidad · Original del Documento de Identidad (D.N.I. o pasaporte) del representante de la Entidad En el caso de ser Persona Jurídica domiciliada fuera de España: · Original del documento de constitución de la Entidad debidamente apostillado · Original del documento que acredita las facultades de quien firma en nombre de la Entidad debidamente apostillado · NIF (Número de Identificación Fiscal) en España · Original del Documento de Identidad (carta de identidad o pasaporte) del representante de la Entidad

 

  1. B)    ANTES DE LA FIRMA DEL CONTRATO
  2. Comprueba que quien alquila la vivienda es efectivamente el propietario:

Es lo habitual, pero conviene cerciorarse para evitar cualquier disgusto con posterioridad. Comprobar este dato es fácil y económico a través de una nota simple solicitada en el registro de la propiedad, y evita que el inquilino se dé cuenta a posteriori de que el piso que ha alquilado (y por el que ha pagado la señal, por ejemplo) no pertenece a quien dice ser su propietario

  1. Demostrar su solvencia al casero

Quien alquila la vivienda teme que el inquilino, a quien la mayoría de las veces no conoce, deje de pagar el alquiler o dañe el piso. Por eso, cada vez es más frecuente que se pida documentación al potencial inquilino para evaluar su capacidad de pago. Para ello el aspirante tendrá que entregar al propietario o a la agencia que tramita la operación una copia de la nómina, la declaración de la renta o incluso los movimientos bancarios que demuestren su solvencia

  1. ‘Seducir’ al banco

El propietario, a la vista de la información mostrada por el interesado, ‘decidirá’ si la capacidad de pago del potencial inquilino o si se le exige una garantía adicional. En caso de necesitar este respaldo extra, el inquilino podrá aportarlo mediante la entrega de un dinero en depósito o la constitución de un aval –bien por parte de un familiar, bien a través del banco- . Si se solicita aval bancario, habrá que entregar la documentación a la entidad financiera, que pedirá de nuevo la documentación al futuro inquilino para la constitución de este aval

  1.  Estudiar bien qué recoge el contrato

Antes de la firma del contrato es el momento para negociar las condiciones que aplicarán durante todo el tiempo que vivas en esa casa. Por eso debes tratar de que éstas sean las más beneficiosas para ti en diferentes aspectos, como el precio, lo que incluye la renta mensual o la duración del contrato, así como quién debe hacerse cargo, el casero o el inquilino, de los diferentes gastos (comunidad, impuestos, seguro, etc) o el pago de los arreglos cuando surjan diferentes averías en la vivienda

  1. C) DESPUÉS DE LA FIRMA DEL CONTRATO
  2. Asegurarse de que el propietario ha depositado la fianza

Una vez firmado el contrato aún queda algún aspecto a tener en cuenta. La ley obliga al casero a depositar la fianza en el organismo competente de la comunidad autónoma pero, aunque sea su obligación, es conveniente de que el inquilino se cerciore de que así lo hace

Este punto es importante, en primer lugar, para que el dinero quede en ‘terreno neutral’ y el día que se abandone el piso se pueda recuperar la fianza sin temer que el casero haya invertido el dinero en otra cosa y no esté en disposición de devolver el dinero

Por otro lado, si el inquilino cumple los requisitos para desgravar el pago del alquiler, debe saber que para poder aprovechar este beneficio fiscal algunas comunidades autónomas exigen que el casero deposite la fianza donde se le exige por ley. En caso de que no lo haya hecho sería el inquilino quien pagaría las consecuencias, ya que no podría aprovechar esta desgravación

  1. Alquilar un piso supone tener que pagar impuestos: ITP(Impuesto de transmisiones patrimoniales)

Por último, hay que recordar que el alquiler de una vivienda implica el pago de un impuesto, aunque desconocido por muchos, el itp, que puede suponer el pago de unos 200 euros para un alquiler de 850 euros mensuales.

 

EL PROPIETARIO

DEBERES:

Presentar el certificado energético y la cédula de habitabilidad.

  1. Hacer una cuidadosa selección del inquilino

El mejor remedio para evitar los quebraderos de cabeza que supone dar con un inquilino moroso es la prevención. Cuidar la selección del inquilino puede ser uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta en el proceso de alquilar con seguridad una vivienda Para conocer la solvencia de un arrendatario podemos solicitar su nómina y contrato de trabajo, con el fin de comprobar su capacidad de pago y estabilidad laboral. Además, existen diferentes registros de morosos que poder consultar en los que averiguar si el potencial inquilino ha tenido ya incidencias de pago con anterioridad  y, en tal caso, estar prevenido para poder pedir otro tipo de garantías o incluso llegar a rechazar al inquilino. Este punto puede ser mucho más fácil si se gestiona el alquiler a través de un profesional, ya que si bien el potencial inquilino puede ser reacio a entregar sus datos personales y económicos a un particular, se mostrará más dispuesto a que el estudio de riesgo lo realice un profesional inmobiliario

  1. Pedir garantías adicionales

Además del pago de la fianza –que cubre posibles desperfectos en la vivienda provocados por el inquilino a término del contrato-, la ley permite que se establezca cualquier tipo de garantía del cumplimiento de las obligaciones de pago de manera adicional en el momento de firmar el contrato

A través de esta garantía adicional (por ejemplo,  a través del pago de una o dos mensualidades extra) se trata de cubrir las obligaciones de pago no satisfechas por parte del inquilino o los desperfectos que éste pueda provocar en la casa. Su importe es libre por acuerdo entre propietario e inquilino

  1. Exigencia de aval

El aval es un respaldo que da un tercero sobre los pagos que asume el inquilino. En caso de que éste deje de pagar, será el avalista el responsable de saldar la deuda como si fuera suya. En el caso del alquiler de vivienda, el propietario puede exigir dos tipos de avales:

  1. A) aval personal: otra persona, generalmente un familiar, puede avalar los pagos del inquilino. En caso de que éste dejase de pagar, sería el avalista el que respondiera de la deuda
  2. B) aval bancario: en este caso es una entidad financiera la que responde de los pagos si el inquilino deja deudas pendientes. Por la solvencia que se les supone, este tipo de entidades resulta más fiable de cara a dar seguridad al propietario. El problema es que el inquilino puede tener dificultades para conseguirlo, ya que el banco para dar este aval puede, en función del perfil del potencial inquilino:
  3. Avalar los pagos durante sólo una determinada duración de tiempo (por ejemplo seis meses o un año, plazo después del cual tendrán que ser renovados) , con un coste asociado

Ii. Pedir que el inquilino deje depositado el importe del aval en el banco (por valor de varios meses de alquiler) durante el tiempo que dure el aval. Ésta es la práctica más habitual. El problema es que muchos inquilinos no dispondrán de esta cantidad de dinero para dejarla en depósito

Tanto por el coste como por la dificultad a la hora de conseguir un aval, la exigencia por parte del propietario de este requisito puede actuar como freno para conseguir encontrar un inquilino

  1. Someter el contrato al arbitraje

Se trata de una vía de resolución de conflictos alternativa a la vía judicial y regulada por la ley. Consiste en que tanto el inquilino como el arrendador firman un anexo al contrato en el que, en caso de conflicto, acuerdan someterse a la decisión que tome un árbitro imparcial con el fin de solucionarlo

De este modo, en caso de impago de la renta, un árbitro mediará en el conflicto, sin necesidad de recurrir a la vía judicial ni contratar abogado y procurador, para tratar de encontrar una solución

El punto negativo es que, en caso de que una vez conocida la decisión arbitral, y a pesar de que tanto como inquilino como propietario han firmado de antemano aceptar la decisión, si una de las dos partes no la acata, la otra parte tendrá que iniciar un procedimiento de ejecución del laudo ante la justicia ordinaria

  1. Contratación de seguros de impago o desperfectos

Una alternativa interesante a considerar a los avales o garantías adicionales que se exigen al inquilino es la contratación de seguros que cubran los impagos o desperfectos ocasionados por el inquilino en la vivienda. De este modo se evita el esfuerzo de pago inicial por parte del inquilino que requiere la constitución del aval o la entrega de una elevada fianza y que puede llegar a ser inasumible cuando no se tienen suficientes ahorros

Diferentes compañías ofrecen pólizas de seguros con un abanico de coberturas que cubren diferentes supuestos: impago por parte del inquilino, daños ocasionados en la vivienda, gastos judiciales de abogado y procurador en caso de tener que llegar al desahucio, etc. el coste dependerá de la cobertura de la póliza, es decir, de la cantidad de dinero asegurada en caso de impago o daños, así como de la renta de la vivienda y de la compañía aseguradora elegida. El importe, no obstante, puede ser pagado por casero o inquilino y suele ser del orden del coste de un seguro de hogar, menos de 200 euros anuales –si bien variará en función de la cobertura-

  1. Alquilar a través de organismos oficiales

Muchas comunidades autónomas y ayuntamientos cuentan con un servicio público a disposición de los ciudadanos para intermediar en el alquiler y aportar garantías, tanto al arrendador como al arrendatario . El propietario ofrece su piso, a un precio más económico que el de mercado, recibiendo la garantía del organismo público de que su piso va a estar cuidado, con lo que gana en tranquilidad. Por su parte, el inquilino se beneficia de un coste, a priori, más reducido y además cuenta con la intermediación de un organismo público en el caso de que surja un problema en la vivienda